Tus recursos contra el sistema, dona al Fondo MARIA.

"Será un gran día cuando nuestras escuelas tengan todo el dinero que necesitan y la fuerza aérea tenga que organizar una venta de pasteles para pagar por un bombardero"

Frase tomada del artículo "Procuración de fondos feministas en el capitalismo tardío" de Amanda Gigler, de Mama Cash Fund 

 

Desde chiquitxs nos enseñan que hay que dar a lxs que menos tienen. Es un práctica inherente al catolicismo en el que vivimos. Es por esta idea que sacamos la ropa que no nos queda, damos limosna los domingos en la iglesia, damos las monedas que nos sobran a las personas en la calle o los semáforos.

Poco sabemos sobre qué pasa con esas personas y ese dinero. Sin embargo, un mundo en donde el dinero que deseamos compartir tenga otro propósito es posible.

La filantropía feminista rompe con los paradigmas asistencialistas y propone otra forma de dar y compartir: una en donde todas las personas, sin importar el tamaño de sus carteras, sean agentes de cambio social y contribuyan con sus recursos (de todo tipo) al fortalecimiento y la sostenibilidad política y financiera de organizaciones feministas.

Dar un donativo a una organización feminista, de manera recurrente y consciente, con un compromiso mutuo de rendición de cuentas y transparencia, puede hacer mucho para poder reestructurar las relaciones desiguales de poder, para que las organizaciones que están tapando los hoyos del Estado, puedan continuar brindando servicios sociales/colectivos relacionados al empleo, la educación, la salud, la alimentación y la vivienda.

Lo más relevante a resaltar sobre este tipo de filantropía es que se da desde una visión de pares, basada en la sororidad y la confianza entre donantes, activistas y personas beneficiadas. Lejos está la relación vertical de "ayudar al prójimo" pensando en las diferencias entre "ayudantes" y "ayudados"; se trata más bien de encontrar las similitudes, de pensarnos como iguales ante los impactos de que los gobiernos y la sociedad no respeten nuestros Derechos Humanos. No pensar en términos de ayuda sino de apoyo (mutuo).

Esto no puede ser más cierto al hablar de los fondos de aborto. Su existencia misma está enraizada en la filantropía feminista. En un mundo capitalista, donar a un fondo de aborto es altamente disruptivo.

Primero, porque nos muestra que somos suficientes y necesarias, que podemos tejer una red en un mundo que sistemáticamente trata de separarnos, aislarnos y hacernos sentir que nunca somos capaces de lograr cambios.

 

Sobra decir que lo que menos le gusta al capitalismo es ver que el dinero se usa para otros objetivos que con fines de lucro para acumularlo en un banco o para la guerra; redistribuir la riqueza y los recursos para respaldar, apoyar y financiar el activismo de la justicia social es sumamente transgresor.  

 

Segundo, porque donar al Fondo MARIA es colectivizar el poder y liberar el dinero de su triste objetivo de ser acumulado infinitamente beneficiando a una persona o corporación. Es transmitir la idea de que no sólo pueden donar los millonarios sino que todxs podemos dar y donar en un sentido amplio; donar dinero, donar tiempo, donar difusión de nuestras redes sociales, donar trabajo o pericia específica, donar conocimiento, ideas o contactos. Es por esto que la RedMARIA, la red de donantes individuales del Fondo MARIA, es una red de redes. Creemos firmemente en que no queremos hacer esto solas, queremos tejer redes de apoyo social para seguir fortaleciendo y apoyando a más. Porque podríamos hacerlo solas, pero no tan bien, no para tantas, no de formar sostenida.

 

Tercero, porque donar a un fondo de aborto, donar al Fondo MARIA, tiene efectos tan reales y tangibles como las miles de personas que de hecho abortan todos los días gracias al apoyo colectivo. No son números, no son estadísticas, no son entes deshumanizados. Donar a un fondo de aborto es darle prioridad a algo que esta sociedad no quiere ver: lo que sienten y piensan las personas que abortan ES fundamental. Sus planes de vida y deseos son importantes y válidos. Donar al Fondo MARIA es acompañar a una organización que pone en el centro a las personas.

 

Por último, quiero insistir en que cuando decimos que "no hay donativo pequeño, todo suma" no lo decimos como un eslogan vacío de verdad. En México, el salario mínimo es de $3,080.4 pesos al mes (junio del 2019). Un aborto de menos de 12 semanas en una clínica privada en la CDMX cuesta entre $2,000 y $5,000 pesos. Los costos relacionados a viajar a la CDMX pueden oscilar entre $500 (para alguien de un estado muy cercano a la CDMX, que no tiene que pagar hospedaje) y $15,000 pesos (para alguien de Tamaulipas). En pocas palabras, a excepción de las mujeres que viven en la CDMX (en donde existen clínicas de aborto gratuitas), e incluso para muchas de ellas, para abortar se necesitan recursos económicos.

 

Entonces ¿a quiénes les alcanza para abortar? Usando la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) vemos que bajo ningún caso a más del 40% de las mujeres del país les alcanza para costear incluso los gastos de viaje más bajos (de $500 pesos); si nos concentramos en las mujeres de entre 15 y 25 años, el porcentaje es aún menor. La desigualdad es latente.

 

En un país como México, en donde existen diferentes derechos según el lugar de residencia. las barreras financieras al aborto a veces pueden ser incluso más perjudiciales para las personas que las barreras legales.

 

Todo suma para que podamos tener recursos para apoyar a las mujeres y personas de todo México que quieren o necesitan abortar.

 

Te invitamos a donar al Fondo MARIA. Hagamos la revolución (también) desde el dinero. 

¡Rompamos los bolsillos del patriarcado y el capitalismo, juntxs!

bit.ly/DonaFondoMARIA

Autora: 
Daniela Tejas Miguez